Hoy solo quiero compartir con vosotros un deseo: que todos nos procuremos el espacio, necesario y sano, para expresar y manifestar cómo nos sentimos y lo que deseamos en estas fiestas.
La Navidad ya está aquí, y hace que la vivamos de maneras muy diferentes:
- Alegres
- Irascibles
- Más sensibles
- En una fiesta familiar y numerosa
- Con la ilusión de los regalos
- Sin regalos
- En cama, enfermos
- En la soledad elegida
- En la soledad no querida
- Introspectivos
- Haciendo listas de deseos y propósitos
- Haciendo listas de desaciertos
- Pensando en los que ya no están
- Recibiendo a los recién llegados
- Celebrando el reencuentro
- Extrañando un encuentro
- Felices
- Tristes
- …

Me gustó mucho la película Klaus, a propósito de la Navidad. Porque es una bonita manera de mostrar que somos muchos, muy diversos, con necesidades distintas y realidades distintas. Con ánimo de celebrar o sin ánimo de hacerlo. Y es eso, precisamente, lo que cuenta para lanzar un cohete al cielo o encender una luz: nuestra individualidad y nuestros propios deseos.
Así que, a todos, con la Navidad que cada quien quiera -y pueda- vivir, y con el respeto que eso se merece, os deseo una Navidad a medida, en la que no haya exigencia extra, en la que no haya angustia añadida, ni frustración por una tradición que no consigue hacerse propia, en la que no haya presión que amplifique de manera desmedida las emociones o que nos exija ser una cosa que no queremos o podemos ser.
Os deseo una Navidad en armonía y coherente con lo que pensáis, hacéis y sentís: una Navidad sana y auténtica.
Una recomendación
Si aún no habéis visto Klaus, la película española de animación estrenada en 2019, os animo a verla, porque es una mirada alternativa a la muy navideña leyenda de Papá Noel.
