La esencia de la psicoterapia
Ana*, una paciente, que lleva poco tiempo en terapia conmigo, tiene a su padre en una situación médica muy complicada. Al finalizar la consulta, hace un par de días, me dijo que sentía que llevaba mejor esta situación ahora que está en terapia, porque estaba más conectada con ella misma, porque se podía escuchar a sí misma, porque llevaba tiempo sin poder hablar con ella misma, y que, incluso, ahora se caía bien. Ana, gracias a la terapia, hoy es consciente de que cuida activamente de sí misma.
La psicoterapia va más allá de la ayuda emocional o psicológica
La esencia de la psicoterapia es brindar ayuda, sin duda. Pero la psicoterapia es, o puede convertirse, en una de las prácticas más recomendables de autocuidado.
Después de trabajar muchos años con personas distintas, de acompañarles en muchísimos y diversos procesos, creo firmemente que la psicoterapia va más allá de “la ayuda” para sanar o para reparar algo que no ha ido bien emocionalmente. La psicoterapia es, principalmente, autocuidado. Y no lo digo porque lo sepamos los psicólogos desde el conocimiento que nos da la profesión. Lo digo porque son muchos los pacientes que he tenido que, gracias a su propia relación con la terapia, así lo concluyen con plena consciencia. Y esto me resulta clave y trascendente para alguien que está dudando pedir ayuda.

Practicar el autocuidado: la experiencia de mis pacientes
Además de Ana*, días atrás he tenido sesiones con otros pacientes que llevan poco tiempo en mi consulta. Todos ellos han verbalizado, coincidencialmente, lo diferente que les estaba resultando abordar determinadas situaciones difíciles desde que han empezado su terapia y que no saben cómo lo hubieran hecho sin sus sesiones.
Por ejemplo, una de ellas dijo que le venía muy bien para gestionar un conflicto que había explotado en su trabajo, aunque el motivo que la había traído hasta aquí era otro. Otra de ellas me dijo que, aunque había ido en otras oportunidades a terapia, ha estado viviendo muchos cambios en los últimos años, incluida la maternidad, y como consecuencia no había podido atenderse a sí misma y digerir todo lo ocurrido. Entonces decidió venir a consulta conmigo porque, precisamente, elegía la terapia como la forma de empezar a dedicarse tiempo a sí misma y así intentar asimilar todo lo que le ha pasado, y que prefería hacerlo acompañada antes que sola.
Así es como las experiencias de mis pacientes me demuestran cómo el autocuidado está detrás de la decisión, o la conclusión, de ir a terapia.
Pero… por qué es autocuidado ir a terapia
Es muy fácil relacionar el autocuidado con actividades externas a nosotros. Por ejemplo:
- Descansar
- Hacer una pausa
- Hacer ejercicio
- Dar un paseo
- Contemplar un amanecer
- Expresarnos artísticamente
- Abrir un espacio creativo en nuestra rutina
- …
Pero a medida que vamos cerrando el espacio exterior para quedarnos exclusivamente con el interior como practicar la introspección, la autocompasión o ir a terapia, el autocuidado se va haciendo más complejo.
Y es complejo porque viajar hacia el interior, trabajar nuestros miedos, traumas, conflictos, inseguridades, etc. no es nada fácil. Un proceso terapéutico no es fácil, ni es sencillo ni se hace en poco tiempo. Es un proceso duro, complejo y extenuante.
Además, socialmente, es un péndulo. De un lado, se sigue asociando la psicoterapia a debilidad porque siguen existiendo muchos prejuicios a su alrededor. Y, de otro lado, parece estar de moda, en formato tips sale hasta en las revistas más glamurosas, como si se tratara de una prenda que gana cada día más adeptos; la psicología se ha vuelto muy instagrameable.
Pero el péndulo se queda en la forma, en lo que aparenta ser, de un extremo y de otro. Lo real es que la psicoterapia es un auténtico acto de responsabilidad en la medida en que te haces cargo de ti misma, y de tu cuidado. No es como descansar, o dar un paseo, o salir con amigos y regalarse una tarde -que también son actividades derivadas del autocuidado, ojo, y que también son importantes-. Ir a psicoterapia es un proceso que no se vive a la ligera y para el que no existe una fórmula mágica:
Ir a terapia es de valientes que se dedican tiempo y que aprenden a cuidarse mucho, o que quieren cuidarse más.
*Ana es un nombre ficticio.
Si crees que puedo ayudarte, o conoces a alguien que pueda necesitar ayuda, en el camino hacia el autocuidado, cuenta conmigo.
