Las emociones: el mapa de tu viaje interior.

¿Qué tal te llevas con tus emociones?

  • ¿Las tienes en modo bola?
  • ¿Apretujadas en el pecho?
  • ¿Las conoces?
  • ¿Las ignoras?
Psychologist: make your head a nice place to be, reza este cuadro del despacho de una de mis compañeras

    Empecemos con una frase. El psicólogo y escritor Tomás Navarro en su charla* de Aprendemos juntos, nos cuenta por qué la felicidad no un destino para marcarnos, y nos invita a buscar momentos de felicidad en nuestro día a día. Dice:

    “Nadie sabe lo que es la felicidad. Por definición es una quimera, la felicidad es transitoria…

    Animo a buscar momentos de felicidad o de alegría en nuestro día a día. Olvídate de la felicidad como un destino. En realidad, nos angustiamos buscándola y cuando creemos que hemos llegado nos deprimimos”.

    Pensando en «la felicidad como destino» recordé una pregunta que muchas veces se nos hace en la terapia psicológica:

    ¿Cómo hacemos de nuestra cabeza -y del conjunto de las emociones- un buen lugar para estar?

    Así que decidí compartir aquí una reflexión sobre las EMOCIONES como si se tratara de un viaje por los paisajes de nuestra mente y de nuestro corazón.

    Explorando la ruta

    Imagina que nuestras emociones no son sólo estados internos que nos ocurren en un determinado momento sino territorios enteros dentro de un vasto mapa personal. Cada emoción es un destino que visitamos una vez, y otra vez, y otra, de muchas maneras, a lo largo de nuestra vida.

    La felicidad suele ser esa costa soleada que buscamos incansablemente. Y es bastante común que intentemos huir de los oscuros pantanos a los que se puede parecer la tristeza.

    Explorando la ruta de nuestras emociones

    Una topografía de la emoción

    Cada emoción tiene su propio terreno.

    La alegría podría ser un campo en primavera, lleno de hierba y flores delicadas, con un cielo abierto por donde discurre la brisa fresca; mientras que la tristeza también puede sentirse como un valle estrecho, solitario y sombrío, donde un eco – podría ser el de la culpa o la desesperanza- resuena entre sus montañas.

    La ira podría ser un géiser que, de cuando en cuando, emerge a la superficie con toda la fuerza que la temperatura ha ido acumulando en su cámara subterránea; y la ansiedad, podría ser como ese bosque fantasmagórico lleno de niebla que hace imposible ver el camino.

    Dibujar nuestro mapa emocional supone no sólo reconocer el territorio que ocupa cada una de nuestras emociones, sino ir marcando las mejores rutas para recorrerlas. Aprender a moverse en esos paisajes es parte del crecimiento emocional.

    ¿Qué quiere decir eso? Que vamos a poder identificar los itinerarios más eficaces para, por ejemplo, cruzar el desierto de la apatía o señalar muy bien todos los senderos que nos llevan a la serenidad.  

    Si vas a viajar, prepara tu equipaje

    Nadie emprende un viaje con las manos vacías. Nuestra maleta emocional suele incluir nuestras experiencias, nuestra historia y las cosas en las que creemos. Puede ser una maleta de un modelo pequeño, mediano o grande, rígida o blanda: un equipaje que hará que nuestro viaje sea más difícil o más llevadero.

    Pero, además de la maleta, está nuestro sistema de navegación, que nos permitirá orientarnos con mayor o menor dificultad: una brújula de autoconciencia más o menos sofisticada; o un mapa dibujado a mano, heredado y confuso (con los trazos de la familia, educación, cultura, relaciones pasadas…)

    Así que, antes de zarpar, hay que hacerse una pregunta:

    ¿Qué herramientas psicológicas nos ayudarían en este viaje?

    La terapia, la introspección, el yoga, la meditación…  pueden ser mecanismos confiables si es que nos encontramos perdidos en nuestras emociones, bien porque el paraje se nos presenta inhóspito o bien porque nos aturde la incertidumbre.

    Los recorridos más populares (y los que no lo son tanto)

    Digamos que cada uno de nosotros ha estado transitando por sus emociones con la mochila que encontró a mano y con el mapa que ha podido.

    Algunos tendrán sus atajos, como el enojo; o sus refugios, como la negación; o su cueva, como la indiferencia. Pero existen territorios menos explorados como la compasión, la gratitud, la confianza o el asombro. Y son, precisamente, menos explorados porque no hemos aprendido a recorrerlos frecuentemente.

    Pero…

    Qué pasaría si, en este viaje que te planteo, ¿en lugar de huir de la tristeza, te lanzas a explorarla en compañía y con curiosidad?

    Tal vez identifiques que, pasados los pantanos, el valle sombrío se abre al mar, y puede que descubras una herramienta que ya no soltarás: la resiliencia.

    En el mapa de las emociones existen territorios menos explorados

    El destino no es la felicidad, y tampoco es un único lugar

    Al final, nadie se queda en un mismo territorio para siempre. La vida nos obliga a movernos por este mapa, la mayoría de las veces, sin previo aviso.

    Pero cuanto más exploramos y aprendemos de nuestro paisaje interior, más fácil nos resulta recorrerlo.

    El viaje por el mapa de nuestras emociones supone realizar múltiples paradas en lugares muy distintos. Lo importante no es evitar los lugares que menos nos gustan, sino aprender a transitar por todos ellos conscientemente, con nuestras propias herramientas y sin miedo.

    Cosas bonitas alrededor de las emociones

    • Cartel Universo de emociones: un mapa con más de 350 emociones que ayuda a visualizar y comprender nuestro comportamiento como seres humanos. Ciencia y arte en una gran representación gráfica de las emociones.
    • Una cuenta para seguir: @refugio.psico en Instagram: con curiosidades y aprendizajes prácticos que nos vienen bien a todos.
    • Mapa del corazón: Lago de la empatía, Cueva de los recuerdos, Abismo de los que se fueron, Cabo del miedo, Costa del amor propio… estos sitios están bien señalados en una bonita ilustración llamada Mapa del corazón de Carolina Saiz. ¡Muy recomendable!

    10 curiosidades sobre las emociones

    1. No se puede tomar decisiones excluyendo las emociones (no existe lo de pensar con cabeza fría).
    2. Conocer las emociones no nos hace emocionalmente inteligentes.
    3. No hay emociones buenas ni malas, todas son necesarias.
    4. Madurar no significa ignorar tus emociones. 
    5. Las emociones son contagiosas.
    6. Todos los animales sienten.
    7. Una emoción dura 90 segundos: pasado ese tiempo, nuestro estado de ánimo y nuestros pensamientos son los que nos mantienen conectados a ella.
    8. La tristeza es la emoción que más alargamos (240 veces más que otras).
    9. Lo que has vivido en el pasado afecta a tus emociones futuras. 
    10. Las palabras emocionales nos ayudan a gestionar nuestras emociones: poner nombre a nuestra emoción consigue disminuir algunas sensaciones físicas y reacciones químicas relacionadas.

    Por último, una recomendación de psicóloga

    A las emociones hay que:

    • Reconocerlas
    • Nombrarlas
    • Aceptarlas
    • Comprenderlas
    • Gestionarlas

    Y, sobre todo, buscar ayuda cuando te sientas perdido entre ellas.

    *Aprendemos Juntos 2030. (13 de diciembre de 2021). V. Completa. La importancia de ser como quieres ser. Tomás Navarro, psicólogo y escritor. Youtube. https://www.youtube.com/watch?v=QTy-Q2GJBv4

    Marta Veganzones

    Soy psicóloga y estoy convencida de que todos debemos ocuparnos de cuidar nuestra mente para poder cuidar todo lo demás. Mi objetivo es ayudar a que mis pacientes se sientan mejor, recuperen la calma, ganen seguridad y confianza, y descubran el bienestar desde el autocuidado. Escribo mis reflexiones acerca del proceso terapéutico y cómo lo viven mis pacientes. Para poner mis ideas en orden cuento con Carolina González, paciente y redactora.

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